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Cirugía estética de la barriga (Abdominoplastia o Lipectomia abdominal)

Es una operación que elimina los excesos de piel y tejido adiposos (grasa) de la parte inferior de la barriga, refuerza los músculos de la pared abdominal, aplana la barriga y reduce la cintura; estos excesos no desparecen con dietas ni ejercicios.

Las mejores candidatas son mujeres que han tenido uno o más embarazos, que producen acumulaciones de tejido adiposo en la cintura, separan los músculos de la pared abdominal y malogran la piel que pierde su elasticidad, quedando llena de estrías.   En pacientes mayores éstos defectos se presentan junto con obesidad moderada, que puede ser mejorada con la cirugía. Las mujeres que aun piensan tener futuros embarazos deben esperar, porque los músculos abdominales reparados, se pueden volver a separar y se pierden los beneficios de la cirugía. 

Los riesgos de esta operación son similares a los de otros procedimientos quirúrgicos, pero algunos son específicos para la abdominoplastia como cicatrización defectuosa de las heridas, alteraciones pasajeras de la sensibilidad o la formación de un seroma (acumulación de suero debajo de la piel), que puede aliviarse usando una faja elástica compresiva después de la cirugía, de manera continua. Es necesario aclarar que la forma como sana una herida, no depende del cirujano ni de la técnica o materiales quirúrgicos usados, sino de la genética y la biología de cada paciente. Cuando la cicatrización es mala, o se presentan complicaciones, puede ser necesaria una nueva intervención para corregir el problema; afortunadamente, estas complicaciones no son frecuentes.   

La operación se hace con anestesia general y algunos casos requieren internamiento en la clínica. Cuando se realiza una mini-abdominoplastia por debajo del ombligo, la cirugía es ambulatoria y se puede hacer con anestesia local y sedación. Una abdominoplastia completa demora tres o cuatro horas, pero puede demorar más si se combina con otros procedimientos complementarios, como la lipoescultura.

La cirugía se hace a través de una incisión horizontal por encima del pubis, que se prolonga lateralmente hacia las caderas, junto con una incisión alrededor del ombligo, para liberarlo del tejido circundante. La piel y el tejido adiposo se desprenden de los músculos de la pared abdominal hasta   llegar al tórax, para exponer los músculos del abdomen que se   aproximan entre sí con suturas (hilos especiales) para reforzar la pared abdominal, reducir la cintura y aplanar la barriga. Lo que sobra de piel y tejido adiposo se recorta por abajo, se colocan drenes, se exterioriza el ombligo a la altura que le corresponde y se cierran todas las heridas en varias capas, cubriéndolas con apósitos de gasa y una faja elástica especial. En la mini-abdominoplastía o abdominoplastía parcial, la incisión es más corta y el ombligo no se toca, porque la cirugía se ejecuta solo en la parte inferior de la barriga, las incisiones son más cortas, la operación es más simple, demora menos y en la mayoría de los casos, es ambulatoria.

Después de la cirugía la barriga estará hinchada y habrá un dolor moderado durante varios días, que se controla con analgésicos. La posición más cómoda en la cama es la semi-sentada y al principio, será difícil caminar en poción erecta, porque la barriga se siente tirante. La recuperación es más rápida en personas que están en buenas condiciones físicas y que tienen una buena musculatura abdominal. La mayoría de los pacientes operados, vuelven al trabajo después de dos semanas y pueden hacer ejercicios o deportes después de tres semanas, sin restricciones.   Las cicatrices son permanentes y bastante notorias durante los primeros tres a seis meses; la maduración completa, puede demorar hasta un año. La forma como sanan las heridas, no depende del cirujano ni de la técnica o materiales quirúrgicos que se usen, sino de la genética y la biología de cada paciente, por lo que no se puede garantizar su apariencia final. Los resultado de la abdominoplastía, total o parcial, son muy buenos en pacientes debidamente seleccionados, con expectativas razonables y son duraderos.
   

 

Lipoescultura y lipoimplante

La liposucción, lipoaspiración, lipoexéresis o lipoestructura,   que en tiempos recientes ha sido rebautizada como "Lipoescultura", es una operación que se usa para remodelar el contorno corporal, eliminando depósitos de grasa en diferentes partes del cuerpo, que son resistentes y no desaparecen con dietas ni ejercicios; sin embargo, no es un tratamiento para la obesidad.

En pacientes seleccionados esta técnica se puede usar en la cara, el cuello, la espalda, las mamas, el abdomen, las caderas, las nalgas, los muslos, las rodillas, las pantorrillas, los tobillos y los brazos. Los mejores candidatos para la lipoescultura son pacientes sanos, de peso normal o con un sobrepeso moderado, piel de buena elasticidad, tono firme y que no sea flácida, psicológicamente estables y con expectativas reales de lo que se puede logra, porque la lipoescultura tiene limitaciones; no puede eliminar la "celulitis"   y si la piel es inelástica, quedará suelta y tendrá que ser recortada en una segunda operación. En procedimientos extensos, se usa anestesia general y puede ser necesario el internamiento en la clínica. Cuando el procedimiento es menos extenso, se puede realizar combinando anestesia local con sedación y puede ser ambulatoria. La grasa se aspira empleando tubos metálicos delgados (cánulas de liposucción) que se introducen a través de la piel por incisiones mínimas de 2 a 4 milímetros. En algunos casos, parte de la grasa aspirada se puede usar para rellenar otra zona (lipoimplante) donde se necesita.   Aproximadamente el 50% de la grasa inyectada prende como un injerto de tejido adiposo, que es permanente y nunca se pierde. Así por ejemplo, la grasa aspirada de la barriga se puede usar para aumentar las nalgas o para rellenar surcos o depresiones en la cara. La duración del procedimiento es muy variable, dependiendo del número de las zonas aspiradas y será mayor, cuando se realizan lipoimplantes.

La lipoescultura y el lipoimplante son procedimientos seguros y muy efectivos, cuando son realizados por un cirujano plástico calificado, experimentado y con instrumental adecuado; sin embargo, como en toda operación se pueden   presentar inconvenientes como hinchazón (edema),   hematomas (colecciones de sangre), seromas (colecciones de suero), moretones (equimosis), alteraciones temporales de la sensibilidad, irregularidades en la superficie de la piel y asimetrías del contorno corporal, que eventualmente podrían necesitar una segunda intervención para corregirlas. Las complicaciones graves como la pérdida excesiva de sangre, embolia pulmonar o lesiones de la piel, son muy raras con las técnicas actuales. Cuando el procedimiento es extenso, se extrae sangre del paciente una semana o diez días antes de la cirugía, se almacena en un banco de sangre y al terminar el procedimiento se le devuelve al paciente (autotransfusión); también es muy importante infiltrar los depósitos de grasa que se va a extraer con "solución tumescente" que se prepara con suero fisiológico, al que se le agrega anestesia local y un vaso constrictor como la epinefrina (adrenalina), para disminuir el sangrado, evitar el dolor por un tiempo prolongado después de la cirugía y facilitar la lipoaspiración.

Al terminar la cirugía, se ponen prendas elásticas compresivas especiales sobre las zonas operadas, que se usan durante dos o tres semanas, para reducir lo más posible la hinchazón (edema) que causa un incremento transitorio de peso y distorsiona el resultado inmediato. La nueva forma del cuerpo no se podrá ver por varias semanas, hasta que   baje la   hinchazón y el resultado final puede tardar hasta un año. Los resultados son muy satisfactorios porque son permanentes, ya que los depósitos de grasa eliminados, nunca regresarán y las nuevas proporciones corporales y forma, se mantendrán; sin embargo, siempre es posible ganar peso si no hay un control alimenticio adecuado, especialmente durante los primeros meses después de la cirugía.

 

Elevacion de senos (Mastopexia)

La mastopexia es una operación que sirve para levantar y remodelar el busto cuando está caído (ptosis mamaria). Las principales causas de la caída del busto son la edad, los efectos de la gravedad, el embarazo, la lactancia y la   involución del tejido mamario después de la menopausia. La mama caída se caracteriza por estar debajo de su nivel original y porque pierde su volumen, su firmeza, la elasticidad de la piel y a veces presenta múltiples estrías. En algunos casos además de levantar el busto, es necesario reducir el diámetro de la areola, que es la piel más oscura que rodea al pezón. Cuando las mamas son pequeñas o han perdido su volumen después del embarazo, puede ser necesario combinar la mastopexia con un implante (prótesis) para restaurar el volumen y la firmeza de la mama.   La mastopexia se puede hacer en mujeres de cualquier edad y con senos de cualquier tamaño; sin embargo, las mejores candidatas son las que tienen senos pequeños y caídos. Los resultados son mejores y mas duraderos cuando se combina la matopexia con implantes. Esta cirugía generalmente no altera la sensibilidad de la mama, no elimina las estrías de la piel y no interfiere con la capacidad de lactar; sin embargo, un nuevo embarazo, al igual que una nueva lactancia, pueden anular en gran parte los beneficios obtenidos por la cirugía. La anestesia es similar a la usada en la mamoplastia reductiva. Las cicatrices son similares a las de la reducción mamaria (mamoplastia reductiva).

Los resultados son muy satisfactorios en mujeres sanas, emocionalmente balanceadas y con expectativas reales de lo que se puede lograr.

 

Cirugía de la nariz (Rinoplastia)

Es una de las operaciones estéticas más frecuentes, que se usa para cambiar el tamaño de la nariz, la forma de la punta, del dorso, las dimensiones de los orificios nasales y el ángulo labio-nasal. Cuando se combina con la cirugía del tabique nasal (septoplastia), sirve también, para corregir deformidades congénitas o adquiridas, como la desviación nasal. La rinoplastia estética generalmente se hace a partir de los 15 años de edad, aunque hay excepciones, como cuando la deformidad nasal produce alteraciones psicológicas y de la personalidad, donde puede ser recomendable operar más temprano; en todo caso, el interés por la cirugía debe surgir del paciente y no de sus familiares. También se puede realizar la operación después de los 40 años, como parte del rejuvenecimiento facial. En todos los casos es necesario evaluar las características anatómicas de la nariz, incluyendo la piel, los cartílagos, los huesos y del resto de cara, especialmente la relación de la nariz con los pómulos, los labios y el mentón, porque   en algunas personas, deben ser modificados junto con la nariz para obtener un mejor resultado estético. En algunos casos, es necesario combinar la cirugía estética de la nariz con la funcional, para mejorar la respiración mediante una septoplastia o con la cirugía reconstructiva, para corregir deformaciones causadas por accidentes, fracturas o tumores. El paciente siempre debe informar a su cirujano si ha tenido alguna cirugía nasal previa, porque este dato puede alterar la planificación del procedimiento. La rinoplastia se realiza con anestesia local y sedación en casos leves y en casos más complejos, con anestesia general. La cirugía es ambulatoria y demora una o dos horas, pero en casos complejos la cirugía toma más tiempo   y puede ser necesario el internamiento en la clínica.

La operación consiste en modificar las estructuras afectadas por la deformidad (huesos,   cartílagos y músculos) a través de incisiones que se hacen en el interior de la nariz, que son invisible; sin embargo, en casos complejos, puede ser necesario dejar una pequeña cicatriz en la columela (que separa las fosas nasales) o en la base de las alas de la nariz, que cicatrizan muy bien y con el tiempo son imperceptibles. Al final de la cirugía se coloca un molde de acrílico externo que protege la nariz y cuando se realiza una septoplastia, dos moldes especiales de silástico en el interior de las fosas nasales, para estabilizar el tabique.

Los riesgos de esta operación son similares a los de otros procedimientos quirúrgicos y   en 5 % de los casos, será necesario mas adelante, hacer alguna corrección menor o retoque, para lograr el resultado deseado.

Después de la cirugía normalmente se hinchan las mejillas, el labio superior y los párpados; también pueden haber moretones alrededor de los ojos, dificultad para respirar por la nariz que obliga a respirar solo por la boca y puede salir algo de sangre por la nariz y la boca durante varios días. La nariz no duele pero queda sensible al tacto y muchos pacientes experimentan un dolor de cabeza moderado, que se puede aliviar con analgésicos.   La hinchazón (edema)   y los moretones (equimosis) pueden durar una a dos semanas y luego desaparecen gradualmente, quedando algo de hinchazón residual que tarda varios meses en desaparecer completamente. El molde externo de acrílico se retira   dentro de la primera semana, al igual que los moldes de silástico en el interior de la nariz cuando se ha hecho una operación del tabique. La mayoría de los pacientes pueden caminar y realizar actividades que no requieran mucho esfuerzo un día después de la operación, pero no deben agacharse; una semana después, pueden trabajar en la oficina o asistir a clases y a las tres semanas, reanudar sus actividades habituales, tareas físicas, ejercicios o deportes, sin restricciones. Recién después de uno o dos meses, se empezará a notar la nueva forma de la nariz, aunque el resultado definitivo puede tardar hasta un año, porque la desaparición del edema residual y la cicatrización final, tardan mucho tiempo, especialmente en la punta de la nariz.

 

Aumento de mamas (Mamoplastia aumentativa)

Es una operación para aumentar el tamaño de las mamas cuando son pequeñas (micromastia),   reconstruir una mama que ha sido resecada por cáncer, corregir asimetría de las mamas o para recuperar la pérdida de volumen que ocurre después de un embarazo haciendo un levantamiento de las mamas (matopexia) junto con un implante mamario para darles firmeza.   El implante (prótesis mamaria) es básicamente un globo de silicona, relleno con suero salino (suero fisiológico), gel de silicona o ambos, que se coloca detrás de la mama (subglandular) o del músculo pectoral (subpectoral o retromuscular). El volumen seleccionado depende de las características anatómicas y los deseos de cada paciente; el cirujano plástico explicará las opciones posibles y recomendará el tipo de prótesis que se debe usar.

Científicamente, no ha sido posible demostrar relación alguna entre el uso de siliconas y la posibilidad de desarrollar cáncer de mama, de enfermedades auto-inmunes, sistémicas o del colágeno; al contrario, estudios recientes indican que las mujeres que tienen implantes rellenos con gel de silicona, tienen 40% menos probabilidades de desarrollar un cáncer al seno, que las que no tienen implantes, pero el motivo se desconoce. En todo caso, la silicona es un material biocompatible muy bien tolerado por el cuerpo de la mujer, porque es un material natural derivado del silicio que después del oxígeno, es el elemento es el más común en la naturaleza y existe en pequeñas proporciones en nuestro cuerpo, en el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que ingerimos y hasta en la leche materna. Los implantes de silicona no alteran la fertilidad, no interfieren con los embarazos o con la capacidad de lactar.  

En la mamoplastia de aumento como en cualquier otra cirugía, existen riesgos que son comunes a otras operaciones, pero hay algunas complicaciones son específicas, como la contracción capsular que es la más frecuente y se produce cuando la cápsula fibrosa que normalmente se forma alrededor del implante al cicatrizar, se contrae y la mama se sienta dura al tacto. Para tratar de prevenir esta complicación, inmediatamente después de la operación se indican masajes especiales, pero en algunos casos a pesar de las medidas preventivas, la cápsula se endurece y entonces será necesaria otra operación para resecar parte de la cápsula dura o cambiar el implante. La causa del encapsulamiento no se conoce, pero se sabe que cuando los implantes se colocan detrás del músculo pectoral (retropectoral), la contractura es menos probable, porque el movimiento del músculo evita que la mama se ponga dura y también facilita la mamografía porque empuja el músculo y la glándula mamaria hacia delante, sin que el implante esté en contacto con el tejido glandular, como sucede con los implantes sub-glandulares que puede dificultar la mamografía.

En raras ocasiones se puede formar un hematoma (acumulación de sangre) o puede haber una infección después de la cirugía, pero cuando sucede puede ser necesario retirar el implante temporalmente para erradicar la infección; también pueden presentarse alteraciones pasajeras de la sensibilidad de la piel de la mama, especialmente de la areola-pezón, manifestadas por un incremento o disminución de la sensibilidad, que en muy raras ocasiones pueden ser permanente. La ruptura de un implante mamario es muy infrecuente y generalmente se debe a un traumatismo. Los implantes rellenos con suero salino con el tiempo se desinflan y pierden su volumen; esto se debe a que el rozamiento del implante con los tejidos adyacentes, desgasta la cápsula de silicona, permitiendo la salida del suero salino a través de agujeros microscópicos hacia los tejidos que rodean el implante, que absorben el suero salino sin producir ningún daño, excepto que el implante tendrá que ser reemplazado por uno nuevo.

El implante se puede insertar a través de una incisión en la parte inferior de la areola (peri-areolar), en el pliegue que hay por debajo de la mama (surco submamario) o en la axila, pero en la mayoría de los casos la incisión   peri-areolar es superior a las otras, porque facilita la inserción del implante y eventualmente es la más imperceptible. La operación es ambulatoria, demora dos o tres horas y se puede realizar bajo anestesia general combinada con anestesia local.

Después de la operación habrá hinchazón (edema), moretones (equimosis)   y dolor, especialmente al mover los brazos, que se controla con analgésicos. Es necesario usar un sostén adecuado en forma continua por dos o tres semanas. Las actividades habituales se pueden reiniciar gradualmente después de tres o cuatro días y los ejercicios físicos o deportes después de tres semanas, sin restricción.

 En la mayoría de los casos los resultados son muy satisfactorios, porque la operación mejora mucho la imagen corporal y   la autoestima de la paciente; sin embargo, la decisión de aumentar las mamas es algo muy personal y la operación no debe ser realizada para complacer a otras personas.

 

Ginecomastia

Es un término médico derivado del Griego, que significa "mamas como de mujer" y se refiere al aumento anormal del tamaño de una o ambas mamas en el varón durante la pubertad, que es una condición benigna y generalmente pasajera.   Cuando la ginecomastia es causada por acumulación de grasa y el tejido glandular no está aumentado, se le llama pseudos-ginecomastia (ginecomastia falsa). Aunque la causa se desconoce en un gran porcentaje de los casos, puede resultar de un desequilibrio hormonal, de un tratamiento con esteroides anabólicos o estrógenos, de un tumor testicular o de la glándula hipófisis o de cirrosis, porque el hígado pierde su capacidad para desactivar estrógenos que circulan en la sangre.

  El tratamiento es quirúrgico y el objetivo es eliminar los excesos de tejido glandular, adiposo o ambos, para lograr un tórax más plano y con apariencia masculina. La cirugía se realiza con anestesia local y sedación, en forma ambulatoria y demora hora y media a dos horas. Cuando la ginecomastia es muy grande, demora más, se requiere anestesia general y puede ser necesario el internamiento en la clínica.

Los casos de pseudo-ginecomastia se pueden corregir solo con liposucción, pero en la ginecomastia verdadera, es necesario combinar la resección glandular con la liposucción del tejido adiposo, que se hace a través de una incisión en la parte inferior de la areola. En los raros casos donde   ginecomastia es masiva, será necesario además, resecar los excesos de piel, la longitud de las incisiones será mayor y en algunos casos será necesario usar drenes por varios días.

Los riesgos de la cirugía son los mismos que con otras operaciones, pero específicamente se pueden presentar cicatrices malas (hipertróficas o queloides), cambios de pigmentación de la piel y asimetría, que si significativa y persistente, se puede corregir eventualmente en una segunda intervención.  

Después de la operación habrá hinchazón (edema), moretones (equimosis), dolor por unos días, que se controla con analgésicos. Será necesario usar compresión elástica continua durante una o dos semanas.  

Los resultados definitivos no se ven hasta después de   dos o tres meses,   cuando desaparece totalmente la hinchazón y las cicatrices pueden demorar más de seis meses en madurar.

Las actividades normales se pueden reanudar gradualmente al día siguiente de la operación y los ejercicios después de dos o tres semanas.

Los resultados son permanentes y muy satisfactorios.

 

Ritidectomía: "Lifting" facial y del cuello

El envejecimiento de la cara y el cuello, se debe a factores genéticos y hereditarios, a la edad del paciente, los efectos de la gravedad, la exposición al sol, la atrofia y la pérdida de la elasticidad de la piel, la disminución del tejido adiposo superficial,   el tabaco,   el alcohol y el "stress" emocional de la vida diaria. Las manifestaciones   del envejecimiento facial son: profundización de los surcos entre la boca y las mejillas (surcos naso-labiales); aparición de múltiples arrugas; soltura de la piel de las mejillas, junto con la formación de pliegues o abultamientos a lo largo del borde inferior de la   mandíbula y en el cuello.

La ritidectomía o "Lifting" de la cara, es un procedimiento quirúrgico destinado a eliminar las manifestaciones visibles del envejecimiento, tanto en la cara como en el cuello, levantando los músculos flácidos con hilos especiales de tracción, tratando los excesos o defectos de la grasa superficial y recortando los excesos de piel, para dejarla más lisa (sin arrugas).   Esta cirugía se puede hacer sola o junto con otros procedimientos de rejuvenecimiento facial, como la cirugía de la frente, las cejas, los párpados, la nariz,   la lipoescultura o el   lipoimplante. Es una operación compleja, que toma varias horas, especialmente cuando se realiza junto con otros procedimientos. La ubicación de las incisiones y la técnica quirúrgica que se utiliza, depende de las características y las necesidades individuales de cada paciente. Para remodelar el cuello puede ser necesario hacer una pequeña incisión debajo del mentón y además una liposucción en la parte inferior de la cara y en el cuello. En algunos casos, conviene hacer injertos de grasa (lipoimplante) en lugares estratégicos donde se ha producido atrofia del tejido subcutáneo y de los huesos.

Como en toda cirugía pueden presentarse complicaciones; la más común es el sangrado que en algunos casos puede llegara formar un hematoma (colección de sangre en el interior de los tejidos). Si el hematoma es pequeño, sólo hay que esperar que se reabsorba, pero si es grande, tendrá que ser drenado quirúrgicamente. También se pude presentar una infección después de varios días, que se cura con antibióticos. Las cicatrices siempre quedan escondidas dentro del pelo, detrás de las orejas o en surcos naturales de la cara delante de las orejas, que con el tiempo se vuelven imperceptibles y en raras oportunidades, pueden formar queloides o hipertrofias (cicatrices abultadas), que se tratan con inyecciones de triamcinolona.

Después de la cirugía puede haber algo de dolor o incomodidad, que se alivia con analgésicos. En los primeros días la cara tendrá una apariencia extraña por la presencia de hinchazón (edema), moretones (equimosis) y también habrá disminución de la sensibilidad de la piel de la cara; estas alteraciones demoran dos o tres semanas en desaparecer. Para dormir, la persona operada deberá acostarse manteniendo la cabeza elevada durante los primeros días, con en fin de limitar en lo posible la hinchazón, que es normal después de la cirugía.   Durante las primeras dos a tres semanas, el paciente no debe agacharse, ni hacer esfuerzos o ejercicios físicos, después de lo cual, podrá   reiniciar gradualmente a sus actividades normales.

Aunque la ritidectomía no puede detener el envejecimiento, los beneficios duran un promedio diez años y los   pacientes que se somete a ésta cirugía, siempre tendrán un mejor aspecto que si nunca se hubiese operado.   Es importante que   la apariencia después de la cirugía sea natural y que la cara no se vea "operada".

 

Cirugía de los párpados (Blefaroplastia)

La apariencia de nuestros ojos es muy importante, porque son el punto focal de la cara y de nuestras expresiones; cuando las personas hablan, se miran los ojos. Los párpados superiores caídos y las bolsas de grasa en los inferiores, dan un aspecto de vejez o de cansancio y en algunos casos dificultan la visión. La blefaroplastia   corrige estos defectos eliminando excesos de piel, de músculo y las bolsas adiposas, pero no   puede cambiar la posición de las cejas, ni borrar totalmente las "patas de gallo" que se marcan más al reír por acción del músculo orbicular de los ojos; para corregir éstos defectos es necesario recurrir a la frontoplastia, que levanta las cejas o a las inyecciones de Toxina Botulínica Tipo A - BOTOX® que al debilitan el músculo orbicular, por varios meses. La cirugía se puede hacer en hombres o en mujeres que tienen bolsas adiposas y párpados caídos, ya sean de carácter familiar (hereditario) o por envejecimiento. Los mejores candidatos son los pacientes que están en buenas condiciones de salud, no fuman, no se exponen al sol sin protección y tienen expectativas reales de lo que se puede lograr con la operación, que demora dos a tres horas, se hace en forma ambulatoria, con anestesia local y sedación.

Las incisiones quedan escondidas en el pliegue natural del párpado superior y debajo de la línea de las pestañas en el párpado inferior. Las cicatrices al principio son visibles, pero con el tiempo se vuelven imperceptibles.

Después de la blefaroplastia los ojos no se tapan con vendajes y la mayoría de los pacientes pueden ver, leer o ver televisión; en la mayoría de los casos no habrá dolor, pero sí incomodidad después que pasa la anestesia, porque los párpados se sentirán tirantes y el paciente debe dormir con la cabeza elevada por unos días.

  Los riesgos son iguales a los que pueden ocurrir con otros procedimientos quirúrgicos, siendo los más comunes hinchazón (edema), moretones (equimosis) y   algún grado de asimetría de los párpados. En algunos pacientes la parte blanca del ojo (esclerótica) se pone roja pero no interfiere la visón y eventualmente desaparece sin necesidad tratamiento; en otros, puede haber dificultad para cerrar el ojo, porque el párpado inferior desciende mostrando la esclerótica (ectropión)   y el ojo se verá más redondo de lo normal por un tiempo.

La mayoría de los pacientes se levantan inmediatamente después de la operación, caminan, leen y ven televisión, pero no podrán agacharse, ni hacer esfuerzos durante la primera semana; las mujeres pueden usar maquillaje para disimular los moretones, después que se retiran los puntos. Las actividades normales se reanudan gradualmente después de diez días, aunque las heridas pueden permanecer rojas o rosadas por varias semanas, hasta que completan su maduración. Los resultados son muy satisfactorios porque el rejuvenecimiento que se logra puede durar más de quince años y algunos casos es permanente.  

 

Cirugía de la frente (Frontoplastia)

Es un procedimiento quirúrgico también conocido como "Lifting" o estiramiento de la frente, para corregir la caída de las cejas y las arrugas dinámicas de la frente ( líneas de expresión), que pueden ser horizontales o verticales; signos de envejecimiento que producen un aspecto de cansancio, tristeza o mal humor.

Los riesgos de esta operación son similares a los de otros procedimientos quirúrgicos, pero son poco frecuentes. La operación se hace en hombres o en mujeres entre los cuarenta y sesenta años de edad, ya sea en forma aislada o junto con otros procedimientos de rejuvenecimiento facial, como la cirugía de los párpados (blefaroplastia). Los resultados de la operación pueden durar entre siete y diez años, especialmente en personas que no fuman y no se exponen al sol sin protección. Las cicatrices son permanentes pero quedan escondidas dentro del pelo o en los pliegues naturales de la frente.

Después de la cirugía habrá algo de dolor que se controla con analgésicos, hinchazón (edema), moretones (equimosis) y alteraciones de la sensibilidad, que desaparecen con el tiempo. Para dormir, la persona operada deberá acostarse manteniendo la cabeza elevada durante los primeros días, con en fin de limitar en lo posible la hinchazón, que es normal después de la cirugía.   Durante las primeras dos a tres semanas, el paciente no debe hacer esfuerzos o ejercicios físicos, después de lo cual podrá retomar gradualmente sus actividades normales.

Inicialmente no s e verá el resultado de la cirugía , debido a la hinchazón de la frente, que se puede extender a los párpados, alrededor de los ojos y en algunos casos hasta las mejillas. La recuperación puede tomar una a dos semanas, pero los resultados son muy satisfactorios, porque esta operación rejuvenece mucho, especialmente cuando se combina con otras operaciones estéticas.

 

Cirugía de las orejas (Otoplastia)

Es una operación que sirve para corregir orejas muy prominentes o en asa. Los niños afectados por ésta malformación son objeto de burla, de apodos como "Dumbo", rechazo y hasta de hostilidad por parte de sus compañeros de escuela, lo que les causa un trauma psicológico que se pueden manifestar por timidez excesiva, mal rendimiento en la escuela y alteraciones de la personalidad. Los adultos afectados, aunque no lo expresan, generalmente siguen teniendo los mismos sentimientos que tuvieron durante su niñez.

La forma y el tamaño de las orejas son con frecuencia una característica familiar y pueden ser una expresión hereditaria.

La mejor edad para operar a los niños es entre los cuatro y los seis años, antes de que asistan a la escuela, porque a esa edad las orejas ya casi han terminado su desarrollo y la cirugía no afecta lo poco que les falta para que sean como las del adulto, ni tampoco la función auditiva. En los adultos que por diversos motivos no han sido operados, pero que están conscientes de la deformidad y se sienten incómodos, la operación se puede realizar en el momento en que la soliciten.  

La cirugía se hace con anestesia local y sedación, pero en niños menores de ocho años, se requiere anestesia general combinada con anestesia local, para que la anestesia sea menos profunda y el paciente respire espontáneamente. La operación demora dos a tres horas y es de preferencia   ambulatoria. La técnica quirúrgica debe ser adaptada a la deformidad específica que presenta cada paciente. La cirugía modifica la forma de los cartílagos y luego los sujeta con hilos especiales que son permanentes. Lograr que las orejas sean simétricas después de la reparación puede ser difícil o imposible, especialmente cuando ya existe asimetría antes de la reparación. Felizmente la otoplastia es una operación que satisface mucho a los pacientes o a sus familiares, aun cuando el resultado no sea perfecto, porque es difícil observar las dos orejas al mismo tiempo.

Como en toda cirugía pueden presentarse complicaciones, la más común es el sangrado durante o inmediatamente después de la operación, que en algunos casos puede llegar a formar un hematoma (colección de sangre en el interior de los tejidos). Si el hematoma es pequeño, sólo hay que esperar que se reabsorba, pero si es grande, tendrá que ser evacuado con cirugía. Ocasionalmente se pude presentar una infección varios días después de la operación, que se cura con antibióticos. Las cicatrices son permanentes, pero no son visibles porque quedan detrás de las orejas y sólo en raras oportunidades pueden ser queloides o hipertróficas (cicatrices abultadas), que se tratan con inyecciones de triamcinolona.

Después de la cirugía habrá dolor e incomodidad durante la primera semana, que se controla con analgésicos. Por dos semanas las orejas estarán hinchadas, rojas y   la con la sensibilidad alterada; sin embargo, eventualmente los tejidos sanan completamente y las orejas se verán normales, como si nunca hubiesen sido operadas. Los deportes y las actividades físicas, se pueden reanudar después de dos o tres semanas, sin restricciones. En la mayoría de los pacientes los resultados son muy buenos y sin complicaciones.

 

Cirugía del mentón (Mentoplastia)

Es un procedimiento quirúrgico que corrige las deformidades del mentón (la parte final de la mandíbula), cuando su desarrollo es defectuoso o excesivo; las deficiencias son más frecuentes y muchas veces el diagnóstico se hace cuando un paciente viene para corregir una deformidad en su nariz.

El mentón es una parte muy importante de la cara, porque se le asocia a la personalidad y   al carácter de una persona. Los defectos del mentón con frecuencia se presentan junto con defectos de la mordida (oclusión dental) manifestados por una mala relación entre los dientes del maxilar superior arriba y la mandíbula por debajo. La falta de desarrollo (micrognatia) se   puede corregir   con injertos cartílago de las orejas, de hueso, de grasa   (tejido adiposo), implantes de silicona o la combinación de éstas alternativas.

La vía por donde se opera el mentón, depende de las características anatómicas de cada persona. Generalmente se prefiere   hacer la incisión adentro de la boca, en el surco labial inferior, porque no deja cicatriz visible, pero en algunos casos, es preferible hacerla en el pliegue submental, debajo del mentón para disimular la cicatriz. Los implantes de silicona, tiene la desventaja de producir erosión del hueso del mentón después de varios años, por   la presión continua que ejercen sobre el hueso y cuando esto sucede, se pierde parte del aumento logrado inicialmente.   En raras ocasiones el implante de silicona se puede infectar y debe ser retirado para curar la infección con antibióticos. Cuando el mentón es demasiado prominente, se requiere una resección parcial del hueso.

Después de la   cirugía se le indicará al paciente una dieta líquida el primer día y luego una dieta de alimentos blandos durante varios días. En los primeros días habrá un dolor moderado que se controla con analgésicos, edema (hinchazón)   y moretones (equimosis) de la zona operada, que desaparecen después de una o dos semanas. También puede haber anestesia o disminución de la sensibilidad de la piel del mentón y del labio inferior, que puede tardar varias semanas en recuperarse y en casos muy raros, puede ser permanente.

Las actividades normales se pueden reiniciar gradualmente dentro de la primera semana y los ejercicios físicos o deportes, después de dos a tres semanas.

La cirugía del mentón con frecuencia se realiza junto con la cirugía de la nariz (rinoplastia) o   con el aumento de los pómulos o liposucción del cuello. Los resultados son muy satisfactorios porque produce cambios estéticos muy importantes, que mejoran mucho la imagen corporal del paciente operado.

 

Reducción de mamas   (Mamoplastia Reductiva)

Es una operación que sirve para reducir el volumen y mejorar la forma de las mamas, cuando son demasiado grandes (macromastia). La operación alivia los síntomas producidos por el peso excesivo de las mamas como dolores en la espalda y el cuello; surcos producidos por las tiras del sostén sobre las clavículas; maceración de la piel en los pliegues que hay debajo de la mamas (surco submamario) y las limitaciones para vestirse y hacer deportes.

Existen muchas técnicas para reducir las mamas, por lo que el cirujano seleccionará la que mejor se adapte a las necesidades individuales de cada paciente,   de acuerdo con sus expectativas en relación al tamaño y a la forma;   teniendo en cuenta que el objetivo de la cirugía es el mejoramiento de la condición existente y no la perfección, que es difícil o imposible alcanzar.

Generalmente la operación se realiza con anestesia general, dura tres horas o más, dependiendo de la magnitud de la resección, se dejan drenes por unos días   y algunos casos requieren internamiento en la clínica. Las técnicas que se usan con mayor frecuencia, dejan cicatrices alrededor de la areola y en la parte inferior de la mama, como una T invertida sobre el surco submamario, por donde se resecan los excesos de piel, tejido adiposo y glándula mamaria; si la areola y el pezón son demasiado grandes, se reducen en la misma operación. La longitud de las cicatrices depende del tamaño de la mama; si la mama no es demasiado grande, es posible hacer la operación a través de una incisión vertical y otra alrededor de la areola. En todos los casos la idea es cambiar mamas grandes, pesadas y caídas, por otras más pequeñas, de mejor forma, que son más bonitas pero a cambio de cicatrices, que son permanentes, bastantes notorias al principio y menos perceptibles con el paso del tiempo.

Después de la cirugía el dolor es moderado y se alivia con analgésicos; las mamas se hinchan (edema) y se moretean (equimosis). La sensibilidad de la areola-pezón inicialmente puede estar disminuida o ausente, pero en la mayoría de los casos regresa después de varias semanas; la habilidad de lactar generalmente se preserva, si   después de la reducción queda suficiente cantidad glandular. Debido a que las mamas no son iguales en tamaño y forma antes de la cirugía, esta diferencia puede persistir después de la reducción. Será necesario el uso de un sostén adecuado en forma continua durante las primeras dos semanas después de la cirugía. Las actividades normales se reinician durante la primera semana y los ejercicios físicos o deportes después de dos a tres semanas. En mujeres bien informadas y con expectativas realistas, los resultados son muy satisfactorios.  

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